Santo Domingo. El empresario Antonio Espaillat, gerente general de la compañía propietaria de la discoteca Jet Set, afirmó que en los más de 30 años de funcionamiento del establecimiento, nunca recibió una inspección estructural por parte de las autoridades estatales.
Espaillat sostuvo que, a pesar de las visitas rutinarias realizadas por organismos como los bomberos, el Ministerio de Salud Pública y el ayuntamiento, estas inspecciones se limitaban a aspectos operativos básicos, como el manejo de desechos, condiciones de higiene o salidas de emergencia.
“Nunca revisaron el techo. En tres décadas nadie vino a hacer una evaluación estructural. No era costumbre que se hicieran ese tipo de fiscalizaciones, ni siquiera en otros negocios similares”, afirmó el empresario.
De acuerdo con Espaillat, desde la apertura del centro nocturno en su actual ubicación —donde antes operaba el antiguo cine El Portal—, no se realizó ninguna remodelación estructural significativa. “Solo nivelamos el piso, que era inclinado como en los teatros, pero no se modificó la estructura original del edificio”, explicó.
Asimismo, reveló que desde los inicios del Jet Set, el techo de plafones de yeso presentaba problemas recurrentes, en especial por la acumulación de agua producto de la condensación de los aires acondicionados. “Era común que se desprendieran plafones. El agua se acumulaba, el yeso se saturaba y terminaba cediendo. De hecho, el mismo día de la tragedia se habían cambiado algunas piezas”, comentó.
En cuanto a las versiones que sugieren que el desplome podría haber sido causado por el peso de las estructuras ubicadas sobre el techo, Espaillat sostuvo que todos los equipos fueron instalados por profesionales calificados y contaban con la aprobación de técnicos especializados contratados por la empresa.
Por otra parte, la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) informó que se encuentra en la fase de levantamiento de información sobre una denuncia relacionada con la negación de servicios médicos a dos víctimas del colapso del techo, quienes fueron atendidas en la clínica Abel González.
Espaillat también mencionó que el local fue objeto de dos remodelaciones menores, en los años 2000 y 2015, centradas principalmente en cambios estéticos como tapicería, alfombras, mobiliario y ampliaciones no estructurales.
