Washington, D.C. – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este miércoles el cierre del Centro de Participación Global, una oficina del Departamento de Estado que, según afirmó, era utilizada por la administración de Joe Biden para “censurar” a ciudadanos estadounidenses bajo el pretexto de combatir la desinformación.

Creado en 2016 durante la presidencia de Barack Obama, el Centro fue inicialmente concebido para contrarrestar la propaganda terrorista. Con el tiempo, sus funciones se ampliaron para hacer frente a campañas de desinformación impulsadas por actores internacionales como Rusia, China e Irán.

Rubio denunció que, bajo la administración anterior, la oficina –que operaba con un presupuesto superior a los 50 millones de dólares anuales– destinó millones a silenciar y censurar voces disidentes en el país.

“Durante la última década, en Estados Unidos se ha difamado, despedido, acusado e incluso encarcelado a personas simplemente por expresar sus opiniones”, señaló Rubio en un comunicado. Además, aseguró que el gobierno de Donald Trump trabajará para “proteger los derechos del pueblo estadounidense”, y calificó el cierre de la oficina como “un paso importante hacia ese objetivo”.

La actual administración también ha endurecido su postura frente a la libertad de expresión a nivel internacional. En febrero, el vicepresidente JD Vance generó controversia al pronunciar un discurso en Múnich donde acusó a varios países europeos de reprimir voces conservadoras.

En paralelo, el Departamento de Estado ha revocado centenares de visados a estudiantes extranjeros en Estados Unidos que participaron en manifestaciones a favor de Palestina, argumentando que estos actos representan apoyo al terrorismo.

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